TOM WAITS EN LOS SETENTA: LA ETAPA ASYLUM
Pues, lo cierto es que no es nada sencillo hacer una retrospectiva de alguien con la carrera tan dilatada como Tom Waits, y sobre todo si tiene una discografía tan extensa y tan rica en matices como es el caso que nos ocupa, con continuos giros, constante búsqueda de un estilo que nunca acaba de definirse y que tiene unas influencias tan diversas como de diferente procedencia...
es un personaje
perfecto, arquetípico, casi de ficción, recreado por él mismo y desarrollado
a través de los años con perfecta minuciosidad, un tipo con las cicatrices de
la derrota marcadas, mezcla de vagabundo, romántico, habitante de tugurios y de
callejones inmundos, buceador en almas perdidas y borracho empedernido. Es
evidente que si se hubiera bebido todo lo que confiesa haberse bebido, no estaría
ya por aquí...por lo menos en este buen estado de forma. Es además un
profesional riguroso, ya desde el principio, cuidando los detalles al máximo,
la producción, el sonido, etc, en contra de lo que pueda parecer por su
intencionada imagen de dejadez (la prueba es esas deliciosas portadas de sus
discos, siempre tan cuidadas y tan brillantes....no son fruto de la casualidad
ni del azar....)
Musicalmente
Tom
siempre ha sido un sumidero de influencias variopintas, unas más evidentes,
como el rock de un songwriter al uso de aquella época, el jazz más sucio o el
blues profundo del Delta, y otras más exóticas, como el cabaret o el
vodevil... Su forma de cantar es una mezcla de Loius
Armstrong, Captain
Beefheart y Howlin´
Wolf, aunque a veces
es capaz de ser tremendamente seductor y “dulce” cual crooner al uso (esa
dulzura que acaba dandote con un garrote en la cabeza).
Pero
ante todo, Tom
es un contador de historias, un beatnick, un creador de personajes que explora
en los suburbios para encontrar una vida interesante en lo peor de cada casa, en cada oscuro callejón. Un espejo de lo que ocurre en
el lado más salvaje de la city....un experto de encontrar algo de épica en la
amargura y el desencanto....siempre con un imprescindible humor de viejo socarrón....
Su
discografía no es lineal, está llena de requiebros, el más definitivo el que
se produce en 1983 cuando tras la edición de “Swordfishtrombones”
y coincidiendo con su boda con Kathleen
Brennan, que ejercería
sobre él una influencia definitiva, cambia totalmente su forma de hacer música,
volviéndose mucho más experimental y menos convencional si cabe.... pero en
fin, ya llegaremos a ese momento. Por ahora repasemos su discografía Asylum
desde el principio:
“Closing
time”. Disco
de debut para Asylum
en 1973 y que ya
marca el estilo de lo que será la música de Tom
durante la década, si bien hay alguna cercanía al country rock tan de
moda. Las historias son crudas y descarnadas, él es un observador, no
juzga, solo narra...Además, aquí ya hay clásicos imperecederos como “Martha”,
“Virginia
Avenue” o el
hit “Ice Cream
Man”, aunque
me quedo con la bellísima “Old
Shoes (& Pictures Postcards)”
y con la triste “Grapefruit
moon”. En
definitiva, altamente recomendable, para todos los públicos.
superadas por ese cenit que es “Blue
Valentine”),
que marca la columna vertebral de su repertorio, su momento cumbre, la cima
de su creatividad y la columna vertebral de su repertorio.... Aquí están
piezas como “San
Diego Serenade”
o “Diamonds On
My Windshield”.
Es un disco tremendamente romántico y poético por momentos (<nunca
dije te amo hasta que te maldije inútilmente/.../nunca vi la luz de la luna
hasta que brilló desde tu pecho/ nunca vi tu corazón hasta que alguien
trató de robarlo/nunca vi tus lágrimas hasta que se deslizaron por tu
rostro>) aúlla en “San
Diego Serenade”.
También están presentes los típicos temas de ardor juvenil, como la
refriega nocturna del sábado por la noche después de una semana de curro (“Heart
Of The Saturday Night”)
y la necesidad de escapar que tan bien inmortalizó un año más tarde Springsteen
en el Born to
Run (“<para
largarme de esta estación, nena, voy a rodar como una bola de billar, nena,
no quiero estar aquí cuando pasen lista, nena, en la estación>”).
En definitiva, estamos ante una obra maestra, que no será la única ni
mucho menos....
de contrabajo, batería y saxo, más el
piano y su voz cada vez más cruda y descarnada, es una autentica pasada,
altamente recomendable de escuchar con las letras delante (las
introducciones a los temas son tan jugosas como estos), apareciendo por
primera vez ese sentido del humor tan característico y esa complicidad con
el público que se deja entrever. Son todos temas nuevos, destacando joyas
como “Eggs And
Sausage” o
como “Warm Beer
And Cool Women”,
donde se muestra bastante explicito (<la luna está saliendo/no hay
tiempo que perder/ es hora de empezar a beber/ dile a la banda que toque un
blues/y yo pago los tragos/pagaré otra ronda/en el bar del último
cartucho>). En definitiva, otra obra maestra.
imprescindible para llegar a comprender
los 70’. Quizá su trabajo más depresivo, alcanzando la tragedia a todas
sus historias “Tom
Traubert’s Blues”
(<una vieja maleta maltrecha/a un hotel en alguna parte/y una
herida que nunca sanará/ninguna prima donna lleva perfume/y una vieja
camiseta manchada/de sangre y whisky/y buenas noches a los barrenderos/al
vigilante nocturno y a los guardianes de la llama/y buenas noches a Matilda
también>) o “I
Wish I Wash In New Orleans”.
Descripciones nocturnas de ambientes lúgubres, rapeando más que cantando
en ocasiones (“Pasties
And G-string”),
llegando incluso a narrar asesinatos en “Small
Change”. En
definitiva, otra joya.
historia, con el desamor y la traición como fondo. Se
suceden las tragedias, como “Burma
Shave” o la
de la pobre “Muriel”
(<Muriel, te veo el sábado por la noche/en unas galerías de juegos,
con el pelo recogido/y ese brillo de diamante en tus ojos/es el único
anillo de boda que te compraré>). También hay alusiones a otros
ilustres bebedores, como el escritor beatnick Jack
Kerouac en “Jack
& Neal”,
y uno de los temas más bellos jamás escritos, una pequeña maravilla
llamada “I Never
Talk To Strangers”,
con un fantástico juego de voces con
Bette Midler. En
definitiva, otro disco a la altura de las circunstancias, pa echarse a
llorar, vamos. (y después de oír este disco, a ver quien no acaba sin
darse cuenta con una botella de bourbon entre las manos....)
“Blue
Valentine”.
Pues para muchos, la obra cumbre de
Waits,
y no les falta razón. Es
“Blue
Valentine”
está
condensada toda la obra de la primera época de
Waits, un poco más
sofisticado que de costumbre, haciendo
énfasis en las letras que ensalzan
al eterno perdedor, bajo orquestaciones a veces sorprendentes (“Kentucky
Avenue”
o
“Somewhere”).
Además, pocos se pueden resistir a la amargura que transmite “Christmast
Card From A Hooker In Minneapolis”,
incitando a empinarse la botella de inmediato, con una extraña capacidad de
adentrarse en la historia.......música no exenta de peligro diría yo,. En
“Kentucky
Avenue”,
Tom
sentencia: (<cogeré
un dólar del monedero de mi madre y compraré un anillo con esa calavera
sobre huesos cruzados/ te la puedes poner en el cuello con un trozo de
hilo/después escupiremos a Ronnie Arnold y que se joda/.../cogeré un clavo
oxidado y grabaré tus iniciales en mi
brazo....>). Sin embargo, ante tanta depresión y tanta
crudeza, no deja de haber ciertos detalles que invitan al optimismo, como el
sempiterno sentido del humor que aflora de vez en cuando o algunas citas
simpáticas, como la del viejo disco de
Little Anthony and
the Imperials
y sobre todo, una
forma de cantar como nunca, pletórico, con clásicos definitivos como
“Romeo Is Bleeding”
y
“Whistlin Past
The Graveyard”
que serán clásicos
eternos.....
“Heartattack
And Vine”. Sin
salirse de la tónica de discos
anteriores, ni musical ni temáticamente, sí
podemos afirmar que estamos ante el disco más rockero de Tom,
entendiéndolo desde un punto de vista clásico, y también uno de los más
románticos. Podíamos concluir que el amor prevalece entre tantas
penalidades etc etc... Más arreglos orquestales y más clásicos para toda
la vida (la “Jersey
Girl” que
versionara Springsteen
o “Mr Siagal”),
podemos concluir que este disco es el broche de oro a esta brillantísima
etapa de su carrera, la que durante los años 70 lo unió a la compañía Elektra-
Asylum, al
productor Bones
Howe, y a ese
clasicismo musical con influencias tan singulares como variopintas....
“Bounced
Checks”
1981, no es un grandes éxitos al uso, alterna piezas muy evidentes con
otras más rebuscadas, e incluso algún tema inédito como la excepcional “Mr
Henry” y
versiones alternativas de otros temas, concretamente de la cachonda
“The Piano
Has Been Drinking, Not Me”
en la que culpa al piano de ser el que está pedo...... y muestra su faceta
humorística, muy bien por cierto si nos atenemos a las risas de los
presentes. Otros recopilatorios posteriores pueden ser más completos (“Asylum
years”, “Used
songs”, pero
este se me antoja imprescindible para completar discografía.
banda sonora del film de Coppola
“Corazonada”,
en la que Waits
estuvo trabajando durante meses de una forma superprofesional. El
protagonismo vocal es compartido con una voz muy antagónica, la de la
cantante country Crystal
Gayle, y el
contraste da un resultado excelente (visto el antecedente del duo con Bette
Midler, supongo
que alguien tuvo la “brillante” idea....). Es un disco absolutamente imprescindible,
en ningún caso menor y de una belleza y falta de complejos que es todo un
ejemplo para generaciones posteriores, que difícilmente buscan la belleza
en el pragmatismo y la sencillez desnuda......
“Early Years” Vol 1 y 2. Grabaciones anteriores a “Closing time”, alterna inéditos con visiones primerizas de muchos de sus clásicos. Francamente interesante para iniciados, de lo contrario es más conveniente empezar por otro lado.
Pues nada más, antes de terminar, dos epílogos, sobre su obra posterior y sobre las portadas de sus discos:
Portadas - Hablaba antes de la capacidad de Waits de posar, crear un personaje, ser en definitiva un magnífico actor (y no por sus películas precisamente). Lo digo por lo tremendamente cuidadoso que es este tipo con su imagen, creo que cuida los detalles y que la pinta de vagabundo andrajoso de los primeros tiempos es muy premeditada. ¡Vamos, que el tío posa de cojones!!!...Y esto nos lleva al tema de las portadas de los discos. Se nota que hay un criterio, una dedicación ...son generalmente muy buenas. La de "Closing Time" es una pasada...el piano, la botella.....y el crooner. la de "Small Changes" en ese camerino con pinta de macarra....mi favorita, la de "Nighthawks at the diner" esa ventana de cafetería típica americana, se puede mirar horas....y la mejor: la de "Blue Valentine", por supuesto en vinilo de los que se abren: por delante esa imagen de un Waits triste, pensativo, nostálgico (como es el disco), y por detrás, ese restregón histórico con Ricky Lee Jones en el capó del coche...... (ah, no os perdáis la portada de "Bounced Checks"...¡parece Clint Eastwood!!!).
y el jazz y empieza a experimentar otras vías
alternativas (el
Tom
Waits de cacerolas
y cañerías, lo llama un amigo mío). Parece ser que la influencia de su
esposa, Kathleen
Brennan, se
convierte en clave para su nueva andadura.
Lo cierto es que
“Swordfishtrombones”
es una pasada, un disco indescriptible, tremendamente impactante, inductor a
la locura colectiva....Un poco más accesible es “Rain
Dogs”, de
1985, otra obra capital, con auténticos hits como “Downtown
Train” o
“Time”,
y viajes exóticos y oníricos alucinantes. Después la adaptación del musical
“Frank’s
Wild Year”,
los excepcionales
“Bone
Machine”
(donde destaca la colaboración del amiguete
Keith
Richards)
“Mule
Variations”
y los recientes “Blood
Money” y ”Alice”,
todos rayando a un nivel extremadamente alto y sin dar síntomas de
cansancio, reiteración o falta de ideas. Y que dure......
Griffin